Cuando la intención se vuelve confusa

Cuando la intención se vuelve confusa

En la práctica la intención y el estado interno del practicante son factores determinantes. No basta solo con tener la herramienta correcta si la mente está desordenada o dominada por el miedo no tienes nada.

Un ejemplo simple puede verse en algo tan común como una limpieza espiritual.

Ejemplo:

Muchos practicantes utilizamos plantas para este tipo de trabajos, como la ruda, conocida por sus propiedades de protección y purificación dentro de diversas tradiciones mágicas, ¿verdad?

En condiciones adecuadas la ruda es una aliada poderosa para remover cargas energéticas y restablecer cierto equilibrio.

Pero la práctica no depende únicamente de la planta y eso lo debes tener en consideración siempre, porque depende de quién la utiliza y desde qué estado mental lo hace.

Si alguien intenta realizar una limpieza cuando no está realmente en condiciones de hacerlo —porque está dominado por la duda, el miedo o la desconfianza en el propio trabajo— la práctica en si pierde coherencia. En ese momento, la mente comienza a proyectar inseguridad y el proceso se vuelve confuso. (No te encuentras apto para realizarlo).

Pero si lo haces, en el mejor de los casos, simplemente no ocurrirá nada. Quedarás igual.

Sin embargo, también existe otra posibilidad: que se termine reforzando exactamente aquello que se intentaba remover.

Por ejemplo, alguien puede comenzar una limpieza pensando constantemente que está demasiado cargado, que el trabajo no va a funcionar, que lo que tienes no lo podrás limpiar o que todo seguirá igual. Ese estado mental termina impregnando el escenario y debilitando la intención original, que es el limpiarte energeticamemte.

El resultado puede ser una sensación de mayor pesadez, incomodidad o desequilibrio. No porque la planta sea negativa en sí misma, sino porque la práctica fue realizada desde un estado interno inestable.

Las plantas poseen correspondencias muy profundas dentro de la brujería. Sabemos que muchas de ellas tienen aspectos protectores, sanadores o purificadores, pero también esas mismas plantas poseen correspondencias más intensas o incluso destructivas.

Por eso, trabajar con elementos naturales no significa que la práctica sea automáticamente segura o inofensiva. Como cualquier herramienta dentro del ocultismo, requiere conocerla, mucho respeto, responsabilidad y una mente clara.  

La brujería no es solo el uso de ingredientes. Es la capacidad de dirigir la intención siendo consciente de ti y de lo que haces.

2 comentarios de “Cuando la intención se vuelve confusa

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