El primer paso

¿Quién soy?

Es hora de volar

Cuando el camino te llama

Hay momentos en la vida en que algo dentro de ti comienza a inquietarse. No es exactamente curiosidad. Tampoco es solo interés. Es más bien una sensación difícil de explicar, como si una parte de ti comenzara a mirar el mundo con otros ojos; como si tus ojos hubieran dejado caer un velo.

Tal vez empiezas a hacer preguntas diferentes. Tal vez ciertas ideas, símbolos o conocimientos comienzan a aparecer frente a ti una y otra vez. Lo que te lleva a cuestionar la singularidad de los detalles que estás notando.

Y entonces surge la pregunta inevitable despuésde tantas dudas: ¿Quién soy realmente?

Y por supuesto una cosa te lleva a otra entre tus pasos, hasta que te preguntas ¿Qué es el tarot?, ¿Que son las energías?, ¿Existe un Dios o son Dioses?, ¿Qué hay de los fantasmas?, ¿Los fallecidos que se te aparecen? ¿Duendes?, ¿El diablo?, ¿Las Hadas?, ¿La mitología? y finalmente ¿Qué es realmente la brujería?

Para muchos, desde afuera, la brujería parece algo misterioso, incluso estéticamente atractivo tenemos que decirlo. Velas, símbolos, rituales, libros antiguos, todo eso puede despertar mucha curiosidad.

Pero la verdad es que la brujería —y el ocultismo en general— es mucho más que eso.

La brujería es un arte. Un arte que tiene que ver con comprender la realidad desde una perspectiva distinta a la que nos han enseñado y, en cierto sentido, aprender a transformarla y a volver a conocerla. Porque te das cuenta de que, al parecer, nada es como creíste alguna vez que era.

No se trata simplemente de rituales o herramientas. Se trata de entender la relación entre la mente, la energía, la naturaleza y la experiencia humana. Por eso, debo decirte que el universo es mental. Todo comienza en la mente.

Desde esta perspectiva, practicar brujería o estudiar ocultismo también implica desarrollar una profunda comprensión de uno mismo. Es un camino de autoconocimiento, de observación interior y de expandir tu conciencia, lo cual no se debe subestimar, pues debes romper todos los moldes y cascarones que te han hecho ser quien hoy eres.

El primer trabajo siempre es contigo. Cuando alguien siente el llamado hacia este camino, suele imaginar que aprenderá prácticas, rituales o técnicas para influir en la realidad o incluso para controlar a otros. Y sí, esas cosas existen. Pero lo primero que el camino exige no es poder… es honestidad con uno mismo.

El verdadero trabajo comienza cuando te preguntas:

¿Quién soy realmente?, ¿De dónde vienen mis heridas?, ¿Qué patrones repito en mi vida?, ¿Qué partes de mí todavía no quiero mirar?

Antes de intentar cambiar el mundo exterior, el ocultismo te invita a mirar hacia adentro. Y ese proceso, muchas veces, no es para nada cómodo.

Cuando comienzan las pruebas quienes recorremos este camino solemos notar algo curioso. Cuando decides tomarte en serio tu crecimiento interior, la vida parece comenzar a mostrarte exactamente aquello que necesitas trabajar, ejemplo: Situaciones difíciles, viejas heridas, conflictos internos, problemas familiares…

Esto lo podemos interpretar como pruebas espirituales.

En distintas tradiciones también existe un concepto conocido como La noche oscura del alma: momentos en los que todo parece removerse dentro de ti para que algo nuevo pueda surgir. Desde el dolor, desde la pena, desde el perder el control sobre ti mismo y navegar por un pozo oscuro donde debes volver a encontrarte. Son procesos intensos. Pero también son momentos donde ocurre algo fundamental: la transformación personal que tanto necesitas. Porque enfrentar el dolor, comprenderlo y atravesarlo con conciencia puede convertirse en una fuente profunda de sabiduría.

Quienes se mantienen en este camino comienzan a notar que algo cambia. No necesariamente el mundo, sino la forma en que lo observan. Empiezas a ver patrones donde antes solo veías situaciones repetitivas y caóticas. Empiezas a entender procesos donde antes solo te sentías confundido porque en realidad no existía un por qué. Empiezas a percibir la vida con más profundidad.

La brujería, en ese sentido, no es solo una práctica es una forma de mirar el mundo y así mismos de vivir la vida.

Muchos practicantes, después de años de trabajo interior, terminan acompañando a otras personas en sus propios procesos. No porque se crean maestros o gurús. Sino porque el conocimiento que nace de la experiencia tiene algo especial: puede servir de guía para otros que también están igual de perdidos como tú o como yo lo estuve alguna vez.

A veces no se trata de enseñar, a veces simplemente se trata de ser un puente.

La brujería y el ocultismo no son caminos superficiales. Estos requieren: estudio, práctica, reflexión constante, conciencia emocional, responsabilidad con uno mismo. Y, sobre todo, requieren valentía. Valentía para mirar dentro de ti. Porque al final, el verdadero trabajo no es dominar fuerzas externas. El verdadero trabajo es transformarte a ti mismo. Y cuando eso ocurre, la forma en que experimentas la realidad también comienza a cambiar.

«Tal vez ese sea el verdadero inicio del camino.»

No cuando enciendes una vela. No cuando lees tu primer libro de magia. Sino cuando decides comenzar a conocerte profundamente.

Ahí es donde realmente empieza la brujería.

3 comentarios de “El primer paso

  1. Andrea dice:

    Hola Malori, primero gracias por compartir tus experiencias y lo segundo felicitarte por el blog. Comparto mucho de lo que has mencionado en tus publicaciones y creo que es bonito reconocer el trabajo que se ve en ello y creo que algo por lo que me gusta leerte es saber que hay otras personas que hacen de la magia algo normal de su vida, algo que va a la par con el camino de vida y con muchas cosas más.
    Espero que siga creciendo este espacio y gracias por todos tus compartires🙏

    • Luma dice:

      Hola Malori! Buenísimo tener un blog tuyo! Me encantó lo que escribiste, muchas gracias por compartir tu iluminaciones. Seguiré leyendo los que quedan y estaré al tanto para no perder uno.
      Soy una bruja despertando, el año pasado empecé a trabajar en mi interior y mi energía y visiones cambiaron un montón, mi interior está mas ligero y le dió paso a muchas florcitas en un jardín que creía apagado.
      Gracias nuevamente! Abrazo grande desde Argentina.

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